miércoles, 23 de abril de 2008

¿Quiere usted tener ingresos ilimitados?

¿A quién no le gustaría ganar más dinero del que gana? A nadie, ¿verdad? Incluso a la persona más rica no le importaría tener algún cero más en su cuenta. Y si hablamos de personas en paro o con dificultades para encontrar empleo por su condición o nacionalidad, ya ni les cuento. Con esa necesidad juegan ciertas empresas cuya actividad roza la ilegalidad. Hay diversas pero el método es siempre el mismo: captar esta gente de forma engañosa para convencerles de que pueden hacer negocio de forma fácil pero, eso sí, haciendo un gasto inicial.
Quizás lo hayan vivido ustedes mismos en primera persona: esta misma semana se repartían por las calles de Granollers unas pequeñas invitaciones de ese tipo. Se daban en mano, nada de carteles. Y en los papeles no había indicación alguna de lo que se trataba: simplemente se podía leer, entre otras cosas: “Dinero extra a tiempo parcial. Dinero ilimitado a jornada completa”. Y había un lugar (un hotel de la ciudad) y una fecha y una hora. Además, lo decía una “empresa líder mundial en el sector”. Así que como servidor también quiere ‘ingresos ilimitados’, acudí a la cita como una persona interesada más.
¿Y qué me encontré? Pues con una presentación de Herbalife, empresa conocida por vender unos productos dietéticos cuasi milagrosos y cuya actividad siempre ha estado bajo sospecha debido a la relación detectada por diversos laboratorios entre el consumo de sus productos y numerosos casos de hepatitis. Entonces entendí porque una ‘empresa líder mundial del sector’ tiene que esconder su nombre o utilizar estos métodos de captación de ‘empleados’.
No es que se trate directamente de una estafa porque los responsables de este montaje bien se han guardado las espaldas de hacer las cosas conforme con la legalidad de cada país. Más que nada porque ya les habían caído unas cuantas sentencias en contra de su actividad. Por ello ahora la regularización de los vendedores y su relación con la empresa está mucho mejor estipulada. Pero el método sigue siendo el mismo: una vez captados (éramos unas veinte personas) nos metieron en una sala del hotel y allí, entre bromas y chascarrillos, empezaron a intentar ganarse la confianza de los presentes. Que como era de imaginar, eran en su mayoría inmigrantes y jóvenes seguramente en busca de su primer empleo.
Nada más llegar debíamos rellenar un pequeño cuestionario que nos pedía todos nuestros datos personales e incluía una curiosa pregunta: “¿Ha sido usted informado de que no le ofreceremos un empleo sino que va a asistir a una reunión de negocio?”. Mal empezamos. Y si no era un empleo, ¿qué ofrecían entonces? Pues un espléndido pack de sus productos dietéticos que tanto servían para adelgazar como para engordar, lo cual no deja de ser fascinante. La cuestión era vender esos productos a razón de un 25% de porcentaje para el vendedor. Lejos de recalar en que la empresa se queda el 75% de un trabajo que tú tienes que realizar, te venden las virtudes del sistema piramidal, afirmando que llega un momento en que puedes llegar a cobrar hasta el 50% más unos presuntos royalties “como los de los músicos” para que incluso tus nietos vivan de las ventas que tu has hecho. Alucinante. Para intentar convencernos de ello utilizaron a otros ‘vendedores’ de diversos niveles de la pirámide: personas a las que se nos pedía que recibiéramos y despidiéramos aplaudiéndoles y que nos contaron cómo dedicando tan sólo unas pocas horas a la semana a vender los lotes de Herbalife ganaban desde 300 € a más de 4.000 € mensuales.
Bien: hasta aquí todo correcto, pero… ¿dónde estaba el gato encerrado? Pues como siempre, al final: para empezar a ‘trabajar’ con ellos, se debe adquirir el primer kit de vendedor, que cuesta 107 €. Por lo que no sólo debes desembolsar esa cantidad para entrar en ese maravillosos mundo de ingresos crecientes, sino que te ves obligado a vender por lo menos cuatro lotes más de sus productos para, como mínimo, recuperar la inversión realizada.
Lógicamente, llegados a este punto algunos nos levantamos y nos fuimos. Pero muchos otros, mayormente inmigrantes que ven en esto la oportunidad desesperada de ganarse un sueldo, se quedaron a seguir escuchando los pasos a seguir para ser vendedor. Ya que como dijo el presentador de la reunión en vista del público que tenía, “el producto se puede vender en sus países de orígen, ya que estamos presentes en 65 países”. Lo que me pregunto yo es si en Senegal habrá mucha gente interesada en perder peso… JAUME RIBELL

lunes, 21 de enero de 2008

CATOSFERA VERSIO 1.0

Ja hi som pel tros: després d'anys d'activitat internàutica mes o menys intensa, he decidit decidit fer d'una puta vegada allò que fa temps que pensava en fer però no se sap ben bé per quin extrany motiu no feia mai, que es obrir-me un blog (amb g, sí. Perquè catalanitzar-lo i escriure'l amb c és com els de la RAE que diuen que el whisky s'ha d'escriure güisqui. I a mí que em perdonin ses senyories de la RAE, però aixó, amb tots els meus respectes, es una enorme collonada. I ja amb això mato el debat sobre el dilema léxic del blog: paraula que així va nèixer en anglès i així hauria de quedar acceptada universalment).
Però al que deia: que vaig i m'obro un blog. ¿I perquè diantre em pica ara per obrir-me un blog? ¿Què se m'hi ha perdut aquí? Poca feina, també. Doncs bé, no se m'hi ha perdut pas res aquí, i de feina per sort no m'en falta. La raó, a part de tots els avantatges (i inconvenients) de la vida virtual i de poder escriure puta sense autocensures, cosa que sempre està bé, és la celebració aquest cap de setmana de la Catosfera a Granollers. O el que és el mateix, les primeres jornades dedicades íntegrament a reflexionar sobre què son, d'on venen i a on van els blogs, i molt en concret els blogs catalans. I donat que ja me n'he encarregat d'informar sobre el feliç l'aconteixement allá on em paguen per a escriure i estava prou al cas de la qüestió tot i no estar ficat en l'entorn bloc (sí en d'altres però no pas en aquest), he pensat que potser ja anava sent hora d'obrir aquesta nova finestra al Món (expressió que sens dubte es mereixeria almenys el podi en una suposada competició d'expressions tópiques mes odioses, nomes superada per la 'calma tensa' i, si m'apures -i si no, també-, pel 'guanyador moral'). Una finestra que, com el seu nom indica, pretén fer una escabetxina. Contra què? Doncs contra tot allò que em torri els collons, que son moltes coses i jo quant dormo poc m'emprenyo com una mona per qualsevol tonteria de les moltes que ens rodegen. I acostumo a dormir poc.
Però per començar, i abans de treure la retallada, he pensat en penjar la columna d'opinió que vaig publicar divendres passat a Revista del Vallès sobre la Catosfera d'aquest proper cap de setmana. Allà estaré cobrint més d'una de les taules rodones (com a mínim la que patrocinem nosaltres sobre periodisme ciutadà), així que ens veiem pels puestos.

EL BISTURÍ

La erótica del poder (virtual)

Por fin se celebra la Catosfera: una idea bien parida por parte de Marc Vidal y bien acogida por parte del Ayuntamiento. Un acierto. En la época en la que vivimos en que los cambios tecnológicos se producen a la velocidad del rayo, no subirse a tiempo al tren de la revolución electrónica sería un error de consecuencias cuasi catastróficas. Y no: no exagero. Algunos ya hablan de cambio de era: ya no estamos en la Edad Contemporánea, sino en una nueva época que podríamos llamar Edad Digital. Toda una revolución tecnológica que en apenas 30 años lo está cambiando todo: desde las redes sociales a los procesos productivos, pasando por las formas de comunicación, de información o de relación. Por eso es bueno que Granollers sea pionera en ponerse al día en esta cuestión: no es posible que Extremadura, por poner un ejemplo, esté a años luz de Catalunya en cuanto a uso e implantación pública de Internet. Y no por chorradas patrióticas, sino porque si Catalunya pierde liderazgo en este tren, está condenando su futuro al retroceso.
Aunque claro que no todo en Internet van a ser virtudes: hay cosas muy buenas y otras de muy malas. Esas mismas vías nuevas de comunicación pueden repercutir negativamente (y de hecho, ya lo están haciendo) en las relaciones interpersonales de los menores (y de los adultos). Pero culpar al mensajero sería errar el diagnóstico: el mal no es Internet, sino el uso que se hace de él. Internet ha sido una bendición para la Humanidad: un invento de los que marcan un antes y un después en la evolución de las sociedades. Pero de nosotros depende que esa evolución sea para bien o para mal. Por ello es necesario reflexionar sobre el poder de esta espléndida herramienta. Porque como todo poder, se vuelve nocivo si se abusa de él o se utiliza inadecuadamente. Y no hay nada que me asuste más que el pensar en el día en que los que manejan la barca mundial consigan hacerse con el control del invento más útil que ha tenido nunca entre manos la plebe para hacer uso de su libertad. Porque ya sabemos que el poder tiene mucha erótica, e Internet tiene un poder potencialmente ilimitado. Por ello no olvidemos lo que dijo Pasolini a los que le criticaron por obsceno por su versión cinematográfica del Decamerón de Boccaccio: “No hay nada de sucio en un desnudo. El mal está en la mirada del que lo observa con suciedad”. JAUME RIBELL